jueves, 23 de junio de 2011

preliminares

Siempre he echado de menos el contacto con la naturaleza. No importa haber pasado unos días en el campo; sigo queriendo más. Debe de ser el hartazgo de la maldita ciudad. Era como una espinita que no acababa de quitarme de encima.

Por casualidades del destino, me quedé sin bici por un "bendito" e inocente atropello urbano. Tenía que comprarme otra. Ya puestos a comprar, me decidí por una de gama media, "para hacer rutitas de vez en cuando".

¿De vez en cuando? Todo fue empezar a dejar de pisar asfalto, con los cambios automáticos (no esos de giro de muñeca), alejándome cada vez más de la ciudad, y esa espinilla era una estaca. ¡Qué placer sentirse en un sitio en el medio de la nada sólo rodeado de árboles!

La cosa fue a mayores, y finalmente pues me he decidido a hacer una ruta por el norte de España.